
El propósito divino no depende de la perfección humana. A través de reflexiones sobre las citas de figuras bíblicas como Elías y David, se revela que sus fracasos y debilidades no los descalificaron, sino que recrearon el escenario perfecto para que la gracia y el amor de Dios se mostraran con mayor fuerza.
Con un lenguaje honesto y conmovedor, el autor invita a identificarse con esos héroes imperfectos, porque Dios, aún siendo Grande y Perfecto, no desestima a nadie. Este libro es un mensaje de esperanza para quienes se sienten inadecuados o vacíos, recordándoles que, precisamente en esa debilidad, está la oportunidad para que la fortaleza de Dios brille con mayor intensidad.